Argentina es un habitat único para la creación de grandes vinos gracias a sus 198.220 hectáreas y una altitud que varía de los 4 a los 3329 metros sobre el nivel del mar.

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HISTORIA DEL VINO DE ARGENTINA

País del tango y del fútbol; de las empanadas, el asado y el vino: bebida nacional y parte fundamental de su identidad.

 La herencia cultural, la inmensidad del territorio, la riqueza de nuestra tierra y la enología 3D, que combina latitud, altitud y montañas, hacen de Argentina un lugar excepcional para el cultivo de la vid. La calidad de nuestros vinos a lo largo del tiempo marcó el éxito del Vino Argentino a nivel mundial, y hoy el espíritu inquieto de nuestros profesionales abre nuevos caminos marcando el rumbo futuro de la industria.

CUATRO SIGLOS DE HISTORIA 

Actualmente, la Argentina se ha colocado a la vanguardia de la industria vitivinícola gracias a sus sólidas bases. La producción y el consumo de vinos en el país se remonta a principios del siglo XVI, cuando los primeros especímenes de vitis vinifera fueron traídos a América por los colonizadores españoles. También fueron importantes en su propagación los sacerdotes católicos que cultivaban viñedos cerca de sus monasterios, y así aseguraban la producción de vino para celebrar la Santa Misa.

 Durante el siglo XIX, los inmigrantes europeos introdujeron nuevas técnicas de cultivo y otras variedades de cepas, que hallaron en los Andes y el Valle de Río Colorado el hábitat ideal para su crecimiento. En el siglo XX la industria vitivinícola sufrió fuertes cambios que marcarían el rumbo futuro: se pasó de la producción masiva para el consumo interno, a una producción de menor volumen y mayor calidad de nivel internacion.

ÁREA VITIVINÍCOLA

Argentina, dispone de tres grandes zonas vitivinícolas: NORTE (Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca), CUYO ( La Rioja, San Juan y Mendoza) y PATAGONIA Y REGIÓN ATLÁNTICA (La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut y Buenos Aires).

NORTE

LOS VALLES DEL NORTE OFRECEN UN ESCENARIO CAUTIVANTE QUE FUSIONA MÁGICA TRADICIÓN Y LA ALTURA MÁS EXTREMA.

En el extremo norte del país, a 23° de latitud sur, el área vitivinícola comprende cerca de 6.000 ha cultivadas distribuidas entre los Valles Calchaquíes, al noroeste de las provincias de Salta, Catamarca y Tucumán, y los valles de Jujuy (Valles Templados y Quebrada de Humahuaca), donde se registra el punto más elevado de la vitivinicultura argentina. En la localidad de Uquía (Jujuy), un viñedo asentado sobre la mina de Moya alcanza los 3.329 metros sobre el nivel del mar, convirtiéndose en el viñedo más alto del mundo.

Los Valles Calchaquíes forman un sistema de valles intermontanos de 270 km originado hace 5 millones de años. Una región con fuerte herencia diaguita calchaquí, pueblo que alcanzó un alto grado de desarrollo cultural y que dejó sus huellas plasmadas en la roca.

Con una tradición vitivinícola que data del siglo XVIII, los Valles Calchaquíes presentan cultivos de altura que van desde los 1.550 hasta los 3.111 metros. La localidad de Cafayate (Salta) se destaca como principal centro productor de la zona con el 60% de la superficie de viñedos.

El clima es árido y seco, con temperaturas promedio muy altas, gran amplitud térmica diaria e intensa radiación solar potenciadas por la altitud, y veranos largos. Los suelos son generalmente franco-arenosos o arenosos con elevada proporción de arena fina que favorece el drenaje.

Los vinos de la región presentan notable influencia del terroir, fuertemente marcado por la altura, y gran carácter varietal. El Torrontés es el emblema por excelencia de la región, con su perfume característico de malvasías, aunque el Malbec es la variedad más cultivada y la que más vio incrementada su superficie en los últimos 20 años.

Las variedades predominantes son:Bonarda, Cabernet Sauvignon, Malbec y Syrah.

CUYO

FASCINANTE COMBINACIÓN ENTRE HERENCIA Y TERROIR EN CONSTANTE VIGENCIA, ES LA REGIÓN MÁS PROLÍFICA DE SUDAMÉRICA.

Cuyo significa “país de los desiertos” en el idioma huarpe millcayac de los pueblos originarios que habitaron esta zona, previo a la llegada de los colonizadores. Una región árida y fértil situada en el centro oeste del país, al pie de la cordillera de los Andes, que comprende las provincias de La Rioja, San Juan y Mendoza.

Con 188.028,7 hectáreas de viñedos, Cuyo concentra el 95% del total de la superficie plantada en el país que, sumado a la herencia vitivinícola y al alto grado de desarrollo alcanzado por la industria, la convierten en la región más prolífica de Sudamérica y una de las más importantes a nivel mundial. Es en Cuyo donde se pone de manifiesto de manera más patente el carácter diverso de la vitivinicultura argentina.

La región presenta un clima semidesértico con escasa vegetación, frío en invierno y caluroso en verano, potenciado por la influencia de los Andes, que registra aquí sus mayores alturas y provee la principal fuente de irrigación. El agua pura de deshielo nutre los principales ríos de la región, que son aprovechados mediante un sistema de embalses y canales para el riego de los cultivos.

Las variedades predominantes sonBonarda, Cabernet Sauvignon, Malbec y Syrah.

PATAGONIA Y REGIÓN ATLÁNTICA

UN GRAN TERRITORIO FLANQUEADO POR MONTAÑAS BAJAS Y BOSCOSAS QUE EXTENDIÓ SUS LÍMITES HASTA EL NIVEL DEL MAR.

Grandes extensiones desoladas en el sur del territorio, flanqueadas por montañas bajas y boscosas, y un circuito de lagos paradisíacos en el oeste, y las costas del Atlántico al este, dan vida a la Patagonia. La superficie cultivada alcanza 3.783,60 ha, lo que representa cerca del 2% del total plantado en Argentina.

La actividad vitivinícola en la región septentrional se asienta sobre las cuencas y riberas de los principales ríos, que ejercen gran influencia en el terroir, y comprende diversos oasis al suroeste de la provincia de La Pampa, este de Neuquén y norte de Río Negro, hasta la desembocadura del río en el Mar Argentino. En los últimos años, productores inquietos han empujado la frontera del vino hacia el sur, más allá del paralelo 45° en Chubut, y hacia el este con nuevos proyectos en Buenos Aires (Chapadmalal).

La gran amplitud térmica, derivada de la combinación entre latitud y baja altura y las abundantes horas de sol, se suman a las escasas precipitaciones y los fuertes vientos que ejercen influencia en los cultivos, contribuyendo a la sanidad de las uvas. Las condiciones climáticas también favorecen la concentración de color en las variedades tintas, al desarrollar un hollejo de mayor grosor.

Variedades altamente favorecidas por el frío de la zona alcanzan su máxima expresión. El Merlot se destaca por vinos de sabor suave, equilibrados y de intensidad aromática; el Pinot Noir integran la mezcla de la mayoría de los espumantes, que logran en Patagonia una destacada elegancia. Si bien el Malbec es la variedad más cultivada, los blancos están marcando la diferencia: el Sauvignon Blanc produce un vino de calidad superior cuando se logra controlar el vigor de las cepas y las uvas se cosechan en plena madurez, mientras que el Chardonnay adquiere un decidido aroma frutal, de buen cuerpo y armónico.

Las variedades predominantes son Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Malbec, Merlot y Pinot Noir.

Prima Vindemia es Representante y Distribuidor de vinos de Argentina de las marcas Marcelo Pelleriti (único enólogo de latinoamericano en recibir 100 puntos Parker en un vino) de Mendoza;  y Malacara, de las zonas Mendoza y La Rioja.

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