Desde 2010, la DOP SIERRA DE SALAMANCA protege la tipicidad de los vinos que elaboran 6 bodegas convencidas del potencial de la Rufete y de la complejidad del terruño de la zona.

En la Sierra de Salamanca el viñedo y el vino ha estado vinculado desde siempre a la naturaleza y al ser humano. Durante siglos se ha cultivado el viñedo en bancales, buscando la integración con el paisaje y seleccionando los mejores suelos y orientaciones para elaborar vinos distintos; vinos ligados a la tierra.

El verdadero tesoro de la Sierra de Salamanca está en sus viñedos, situados en bancales sobre el río Alagón con cepas muy viejas de variedades autóctonas, como la Rufete.

Durante siglos los viticultores de la Sierra han ido ganando terreno a la montaña para cultivar viñedo en terrazas, conformando el espectacular paisaje de nuestro territorio.

Parte de la zona de producción entra dentro del Parque Natural de Las Batuecas–Sierra de Francia y toda forma parte de la Reserva de la Biosfera Sierras de Béjar – Francia. Este último título, otorgado por la UNESCO en 2006 remarca la gran influencia que ha tenido el ser humano en el medio ambiente de esta zona, modelándolo sin romper el equilibrio de la naturaleza.

LA VARIEDAD RUFETE

La Sierra de Salamanca es un paraíso de diversidad a todos los niveles. En el viñedo encontramos un gran abanico de variedades diferentes, con un potencial enológico extraordinario.

La Rufete es la variedad autóctona y predominante en la zona. Se caracteriza por estar altamente adaptada a la zona, con un racimo de tamaño pequeño y apretado y con un grano de tamaño medio y hollejo fino. Es una variedad sutil, de compleja elaboración, que aporta aromas delicados con recuerdos a frutas rojas y especiados, con taninos dulces y suaves que aportan elegancia y complejidad a los vinos.

EL CLIMA

El microclima de la Sierra de Salamanca es muy adecuado para el cultivo de la vid: los veranos secos con noches frías ayudan a la correcta maduración de la uva manteniendo una buena acidez y desarrollando los aromas característicos de las variedades de nuestra zona.

El clima es mediterráneo húmedo, con inviernos relativamente cortos y no muy fríos y veranos largos, calurosos y secos. En otoño y primavera abundan las precipitaciones compensando la baja capacidad de retención de agua de los suelos.

Dentro de la Sierra podemos encontrar variaciones muy importantes debido a la gran diferencia de altura entre viñedos. Encontramos cepas desde los 400 m hasta casi los 1000m confiriendo una amplia gama de caracterización de los vinos.

SUELO

Los suelos de la zona, a diferencia de la generalidad de las comarcas vitivinícolas de Castilla y León, tienen carácter ácido; esto confiere a los vinos una identidad particular.

La característica más remarcable del territorio es su gran diversidad a todos los niveles. El suelo no es una excepción. A lo largo del área de producción encontramos varios tipos de suelos distintos, más de lo que cabría esperar en una D.O.P. de tamaño pequeño como la nuestra.

Esta diversidad a nivel geológico y edáfico da lugar a vinos con diferentes peculiaridades; a rasgos generales podemos encontrar suelos arenosos procedentes de roca granítica, que dan lugar a vinos largos, sutiles y elegantes; en la zona central hay suelos arcillosos pocedentes de pizarras, que dotan de una mayor estructura y mineralidad a los vinos.

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